martes, 29 de diciembre de 2015

Lo que tenías que saber y yo nunca te dije, pt. II

"Si no se recuerdan las cosas malas, es mejor tampoco invocarlas" 


Nunca te dije que tengo mala memoria, pero creo que es algo que sabes. Creo que al final aprendiste a conocerme tanto como te conozco yo. Nunca te dije que cuando me molesto puedo soltar una retahíla de palabras coherentes y punzo penetrantes, pero creo que eso lo descubriste más tarde, aún cuando siempre quise tratarte con todo el respeto del mundo y darte todo aquello que pudiese hacerte un hombre feliz. 

Nunca te dije que mi amor por ti era tolerante, comprensivo y paciente, pero estoy segura que nunca hizo falta decirlo. Estaba lleno de bondad, de cariño y de ese “algo” que me hacía mirarte con la misma sonrisa que el primer día. Octubre 2010, en un salón de clases lleno de carajitos. Nunca te dije que esa mala memoria y ese “algo”, harían que 5 años más tarde olvidara todo lo malo que pasó. O es que, genuinamente, prefiero olvidarlo.

Nunca te dije que me era común desearte y tener ganas de saltarte encima por las noches. Que me gustaba abrazarte mientras dormías porque siempre tenías la espalda y los pies tibios, y que para mí ese era el mejor lugar del mundo. Que siempre tenía ganas de besarte la espalda y acariciarte la piel y decirte al oído cuánto amaba tus manos, la barba de tres días que te dejabas, el perfume que te ponías, lo bien que me besabas.

Nunca te dije que me encantaba sabernos parecidos y distintos, que tuviésemos todo/nada en común. Beethoven/Queen. Armin/Armin. NY/Miami. Café/café. OR/Consultorio. Que tengamos tantas cosas similares y a la vez tantas diferencias. Nunca te dije que dejé de escribir no por ti, sino por mí. 

Nunca te dije que cuando algo me disgustaba decía malas palabras en francés para que no entendieras mis molestias y así no acumular resentimientos, ¿ahora ves por qué no guardo rencor? Nunca te dije que quería hacer el amor contigo a las tres de la mañana y de alguna manera comunicarte, en inglés o en francés, algo del irrefrenable amor que te tenía.

Nunca te dije que quizás debí buscarte menos, quizás provocarte más… pero que tú debiste quedarte. Que debimos quedarnos juntos, viajar por el mundo en mi cama, deshacer las almohadas. Que debí hacerte reír más, esconderte el casco, y los zapatos y las llaves, abrazarte por la espalda y nunca dejarte ir. Debí no haberte querido tanto,  tú debiste quererme más. 

Nunca te dije que darte todo de mi se sintió como no haberlo hecho, como gritarle a una pared, como lanzarte de un avión y que no abra el paracaídas. Nunca te besé hasta quedarme sin aire, ni te abracé hasta quedarme sin fuerza. Nunca te dije que debí y debiste, que debimos tanto, que nos debemos tanto. 


Nunca te dije te amo, y debí.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Adeus

Pensé que iba a tener un montón de cosas que decirte, y no, no puedo. Aún lo estoy asimilando. Porque en algún momento pensé que íbamos a ser tú y yo en esta ciudad horrible, aunque todo el mundo se fuera y otro poco más se rindiera, porque no habría otra opción, porque nos la dábamos de valientes o porque no tendríamos realmente el valor de buscar otra cosa, otro norte, otro rumbo, pero tú sí. Tú lo buscaste de la nada. Y ahora me quedo yo acá. Decidiste dejarme, también de la nada, y no sé qué hacer, no sé cómo seguir con una vida en la que no te había contado pero de la que ya eras parte.

Yo no buscaba a nadie y te vi, y ahora sé que no me hallaré sin ti. No sé qué mierda haré. Hubiéramos sido tan felices, te lo juro. Eso era todo lo que yo quería, ser y hacerte feliz. Pero ahora estoy dudando que llegue a conseguirte alguna vez, ni en otra cara, ni en otro cuerpo, ni en otra ciudad, ni en otra vida. No te voy a conseguir, entonces ¿qué hago? ¿Me consigo una nueva razón de ser? ¿Me resigno a que no vas a venir nunca? ¿A una vida eternamente sin ti? No puedo. No estoy lista. Déjame bloquearlo un rato, déjame seguirte imaginando a mi alrededor, a 20 minutos, a 1 snap, a 1 whatsapp, a un "vamos a ver que hay en Directv", a un "¿arepas o hamburguesas?". Déjame recordar que en algún momento sí tuvimos oportunidad de ser felices o porfa ayúdame a que se me olvide.

Tengo una sensación de mierda encima, esa que me dice que el 2016 va a ser el año más difícil de toda mi vida. Que puede ser una premonición o bien una manera de prepararme para cuando las cosas se vayan un poco más a la mierda. No importa cuál de las dos sea, la sensación no se me va. Y a este año todavía le queda 1 día de elecciones, mi cumpleaños y dos semanas de dolor de cabeza.

Tengo miedo. Y ganas de irme. Y 3 años por terminar. 1 acto de grado al que ir. 3 más. 3. Tres. 

Tengo miedo. 

Tengo burda de miedo.
Y en ninguna de tus maletas quepo yo.