sábado, 23 de julio de 2011

Hora, Loca & Ron Confessions

Para hacerte sonreír no inventaría una historia bonita de "amor por siempre" como lo hacen en las películas románticas. No podría convertir tus ojos en un almacén de ilusiones y depositarlas allí sin más. Prefiero dormirme en las esquinas de tu boca y decirte que te quiero como Snape quería a Lily. Tendré valor para explicarte que lo que vive tan cerca del sacrificio, muere cerquita del rencor. Sabré darte un “felices hoy” sin necesidad de prometerte un “felices para siempre”. Porque para hacerte sonreír, seré verdades.

Para hacerte sonreír sería incapaz de mentirte, no podría prometerte sanar las heridas que otras te hicieron. Mis ganas, en cambio, son de cuidarte de heridas próximas. Eso es lo más cerca que alguien -como yo- sabe estar del amor. No llegaré con perfumes de Hugo Boss, noches en restaurantes lujosos, ni aires de grandeza. Sería capaz, en cambio, de ofrecerte mi corazón abierto, lo que tengo y lo que invento, un pedacito de cielo, un pedazo suelo. Para ti, aquí dentro, están todas mis palabras, los besos y las miradas que son, por sí mismas, un millón de promesas. Sería capaz, caballero, de gritarle a Caracas que quiero reír con tu boca, de aprovechar los parabrisas sucios para escribirte cursilerías con los dedos. Porque para hacerte sonreír, seré detalles.

Para hacerte sonreír no necesitaré prometer nada. Procuraría, al contrario, convertirme en el primer no de todos tus fracasos. Te propongo, por qué no, pensar en medios y construir sin remedios mil trenes o mil caminos que nos lleven el uno al otro y ser felices como queramos. Para ti, aquí, está el amor esperando en un sofá. Haría, contigo, un trato para no sentirnos solos, post-it de colores, y no seremos menos que el desastre que somos. Porque para hacerte sonreír, no necesitaré prometer nada.

Para hacerte sonreír evitaría prometerte ser, mutuamente, todo lo que buscamos. De preferir, te prefiero conmigo, adorablemente imperfecto como eres. Para ti, y para que sonrías, seré el chiste interno y los asientos de cine. Seré la cola en Caracas y el olor a playa. Seré las rutinas y los cambios. Seré los detalles, las letras de las canciones, la gramática y las equivocaciones. Seré lo que ninguna de las otras sabe ser: sólo quien soy, sin aparentar nada más. De preferir, señor, le daría mi amor completico con los ojos cerrados. O te diría, porque conoces lo disímil que soy, que te quiero "hací", con todos tus "herrores". Porque para hacerte sonreír, seré diferente.

La boca se hizo para sonreír, hablar es un plus.

Para ti, y para que sonrías, te enseñaría que, a veces, la mejor respuesta es la incorrecta. Te daría lágrimas de felicidad y carcajadas cuando haya tristeza. Sus deseos, su alteza, serían… mis desórdenes, sí.

Para ti, estoy aquí, queriendo vivir, bailar, saltar, volar, solo si tú estás acá. Para ti, estoy aquí, esperándote. Para ti, estoy aquí, paciente, sólo para verte sonreír.

Dime, ¿Quieres sonreír conmigo?

martes, 19 de julio de 2011

Moonlight Sonata.

Te propongo una tarde. Una tarde, un domingo. Un helado, una birra. Una tarde en la que hablemos de lo que sabemos. De las ciencias y sus caprichos, de mis filosofías, de lo que hemos estudiado y lo que no, y que armes un chalequeo de esos que sólo tú sabes hacer.

Quiero explicarte de Arte. De mis ganas de usar borrador y un lápiz para borrar tus tristezas y dibujarte sonrisas todos los días. Que con pinturas, amor y un lienzo en blanco podemos pintar el mundo como gustes. “Yo soy la tela, yo soy el oleo, yo soy tu blanco, tú eres el negro, evitando dudas abstractas derrocadoras de sueños: Momentos-Insaciables-Monocromáticos”. Que me gusta pensarte y mirarte. Y que me dejes, por qué no, inventarte, estudiarte y analizarte, porque aún no quiero olvidarte.

Podemos hablar de Gramática y Lingüística. Juguemos al ahorcado con nombres tukky y nos morimos de risa. Que tu mirada está llena de palabras y yo quiero leerlas. Ich spreche kein Deutsch, aber ich werde verwendung von Google Translate übersetzen, wenn Sie möchten. Que tengo ganas de quererte como lo dicta Benedetti. De escribirte frases de Rayuela en post-it amarillos y darte los buenos días –y las buenas noches- con citas de Cortázar, de mi blog, de +2lts.

A mí me gusta la Climatología. Y me gusta, claro, cada vez que el viento me susurra tu nombre. Si para amar es necesario arder, pongamos el sol sobre la mesa. Que haces verano en mis mejillas. De las tormentas que se avecinan y traen con ellas tu recuerdo. Si me dejas, usaría el cielo de papel para escribirte todos los días. Que me permitas transformar en sunshine naranja tu grey sky, y perderme en el arco que bordea tu iris. Algún otoño debe servirme, mi amor, para seducirte. O alguna primavera. Pero te prometo que aquí jamás será invierno.

Podemos, con su permiso, hablar de Sociología. Quiero reír con tu boca. Brindar contigo con vino tinto y por La Vinotinto. Que te quiero besar y no quiero hablar, que no hablo porque estoy pensando algo, y ese algo eres tú. Y quererte sin preguntar por qué, ni muchos menos para qué.

Hablemos de Geología, y mientras déjame pedir otro helado. Que me mueves el piso, cual terremoto. De los tsunamis que debería llorarte y no me dejo y de las ondas sísmicas de mis manos y rodillas cada vez que te acercas.

Quiero contarte lo que sé de Derecho. Que al verte sonreír me sentencias a quererte, y si morirme por tus ojos es un delito grave, pueden condenarme a cadena perpetua. ¡Reipersecutoriedad!

Hablemos, tal vez, de Cine. Me gusta. De la gorda de Rose y el pajúo de Jack. Del Sr. Y la Sra. Smith. De Ron y Hermione. De Noah y Allie. Que te quiero como Snape quería a Lily. De que me siento como Tom y tú serías Summer, y no me gusta. Lancemos un Obliviate para borrar el pasado. Hablemos de ti, de mí y de la historia que pudiéramos escribir ¿Quién lo diría?

Hablemos, también, de Administración. Negociar contigo y que me dejes consumir a mí lo que le ofreces a otras. Ahorrémonos las lágrimas y las tristezas, mi vida, y démonos sonrisas en justo intercambio que nos las merecemos. “Total parcial: te quiero” como dicta Cortázar.

Hablemos. Una tarde, un domingo. Aunque todas estas ciencias no las he estudiado. Yo sólo sé quererte, así, sin necesidad de lápiz ni papel, y mucho menos de ciencias.

Sólo necesito que dejes de mirarme con tanta ciencia ficción.

jueves, 30 de junio de 2011

Abecedario.

Aprovéchame ahora. Arráncame este antojo atrevido y arrástrame a la adicción de tus besos, bésame a lo bestia y búscame con esa belleza continua que te concierne. Te cuento que en mi corazón, en mi cintura, en mi cráneo y en mi cama cabes tú con mil canciones, tus colores, tu conciencia culposa y tus caprichos, cada uno, para ser complacidos con mi cordura.


Debería decir que me duele y desajusta desearte con tanta dulzura. Debería dormir durante mi estadía para evitar esos encuentros que, en efecto, exterminan y me enajenan de mi escrupulosa educación emocional. Parece que me fatiga la forma en que, ferozmente, se fortalecen mis ganas de gritarte grotescamente que eres el ser más hermoso que me ha herido y que me hables con honestidad. Me intriga la indecisión en este idilio, lo insomne y lo inconstante, jodido por kilómetros que limitan tus labios de mis labios. Labios que lloran y lamentan tu latitud lejana.


Me encanta mirarte mientras me mata la manera minuciosa en que mueves las manos y yo me mantengo en nociva y necesaria neutralidad. Negociemos. Negociemos la osadía. Propongo un pacto de permisividad donde puedas perderte entre mis pecas y que, por la noche, me permitas ponerte de postre mis palabras.


Quiero que nos quejemos. Quiero que quieras quitarte esa ridícula rutina, que rompamos reglas, que me sonroje al saberte sincero, que sometamos a esta soledad a sentirse sola, que no soportemos la tentación de tenernos, tocarnos, de tomarnos tímidamente tu mano y mi mano, o que trates de tolerarme cuando tararee un tango. Usted que usurpó mi universo, déjeme vivirlo tras la vehemencia de un violín, y verter en sus venas vino y whisky, claro. Improvisa XXX y toca para mí mientras Yo yazgo yuxtapuesta, con zapatos rojos.


¿Cuántos besos caben en tu espalda?

miércoles, 18 de mayo de 2011

El post más ARJONA de todos.

Quiero hablarte de aquello que desconozco. De aquello que -gracias a Lennon- no se nos ocurrió estudiar y que, por cosa de vocación, tu y yo desconocemos. Quiero enseñártelas a mi manera, sí.

Quiero enseñarte de Música. La armonía de nuestra sonoridad bajo una concepción vertical y la sinfonía de tus pasos cuando llegas. Enseñarte a tocar todos los acordes equivocados, a ensordecerme con melodías. Que ni DO, ni RE, ni FA tienen sentido SI no estás tú: MI SOL.

Quiero enseñarte de Matemáticas. A multiplicar las sonrisas si restas los dolores, y hallar X en este axioma de ecuaciones –y acciones- inconclusas. A sumar el TÚ más YO. A simplificarnos esta vida fraccionada y dejar que el amor nos divida el dolor hasta su mínima expresión, hasta su fracción equivalente. Enseñarte que ocho acostado es infinito, como mi amor grande y bonito.

Quiero enseñarte de Danza. Que en la cama se baila mejor. Desarrollar tus sentidos e integrar lo físico y lo psíquico. Enseñarte de tiempo y destiempo. Que las líneas no son más que el dibujo de tu espalda, de mis piernas, de tu mano en mi cintura, y el resto lo inventamos. Bailar un tango, giro con traspié y boleo, vaivén, y nos vamos.

Quiero enseñarte de Geografía. De mis curvas y tus llanuras. Del mapamundi que nos separa. De la línea fronteriza entre tu boca y la mía. Que mis pecas indican islas, por si te quieres ahogar. Que MIS lunares señalan TUS capitales, y este mundo es todo tuyo.

Quiero enseñarte de Fotografía. De medios materiales sensibles a la luz que me recuerden un pedacito de ti. Balanceo de blancos. Que me reveles y positives. De todas las veces que, fotográficamente, olvidé tu asusencia. Capturarte y hacerlo mejor que ayer.

Quiero enseñarte de Química. De los electrones –electronAs, a decir verdad- que te rodean y hacen difícil la atracción de los átomos, respectivamente. Que oxígeno se escribe O, vale 8 y es un gas incoloro, inodoro e insípido que se metería en mi pulmón si a ti se te ocurre venir. Reducir y oxidar las penas a punta de Etanol: Shots leves de CH3-CH2-OH. De soluto y solvente, en disolución. De lo insoluble de mis palabras en ti, de esta ecuación química que no termina de dar productos.

Quiero enseñarte de Anatomía. De esta vaina que tengo entre esternón y columna vertebral. Del músculo cardiaco y de ti entre sístole y diástole. De mi rótula derecha vencida y como tiembla cuando tú estás. Ventral y dorsal. Besos en el esternocleidomastoideo. De la hemoglobina cuando deja de transportar O2, de la perfección de tu EYCL1 junto al cromosoma 19 y de tus músculos en general.

Quiero enseñarte de Economía. Distribución equitativa de besos a lo largo de la espalda. Cobrarte deudas de besos pendientes y miradas que, en balanza de pagos, descubren solvencia. De intercambio de caricias que siguen en estado valedero, por si quieres saber.

Quiero enseñarte de Física. Del choque de nuestros cuerpos y la termodinámica. De espacio-tiempo y nosotros. La teoría del Big Bang; que rompas todo, que explote todo y no importa: Yo estoy aquí para volver a construir tu mundo.

Quiero enseñarte de Astronomía. Que a veces la luna parece un cachito y sin ti no se ve bien. De las estrellas fugaces que no hemos visto. A simular los anillos de Saturno alrededor de mi cintura. A lanzar a los demás por un agujero negro y vivirnos como queramos. Que tus ojos son un planeta y yo quiero vivir ahí.

Quiero enseñarte de eso que, a ciencia cierta, no sé. De eso que no se estudia. De todas mis filosofías, en general.

Enseñarte a querer(me) y quererte a la par.

sábado, 23 de abril de 2011

Magie.

Quiero decirte algo. Antes de dormir, como siempre, y que lo leas bajito. Quiero que hagamos un pacto con las fronteras. Con la frontera que hay entre tu boca y la mía. Un pacto con el mapamundi que separa tus ojos de los míos. O un trato en cuestiones limítrofes que me haga dejar de pensarte este Atlántico. Quiero twittearte cada vez que quiera besarte y no pueda. Quiero que estés cuando me caiga, y te rías conmigo, o de mí. Quisiera darte abrazos por toneladas. Quiero que seas grande. Quiero invitarte a bailar toda la noche. Quiero que inventemos un trato con las autopistas, las avenidas, con las olas, y quedarme. Quiero regalarte buenos y malos momentos porque tu cara en los "malos" es perfecta, y en los buenos también. Quiero avanzar. Quiero que dejes a un lado tus temores, tus inseguridades y tus prejuicios. Esos que no me dejar llegar a ti y te hacen dudar de mi. Quiero aprender francés para hablarte al oído. Quiero que decidas cambiar esas mil y una noches de insomnio por una historia soñando… conmigo.

Quiero que olvides esa percepción tan errada que tienes de mi. Quiero dejar pasar este ir y venir del carajo, que sólo acabará cuando a mí me provoque dejar de ir y hasta que tú decidas –por ti mismo, y por fin- venir. Quiero que me eches un cuento de cómo sería todo si yo no hubiese escrito “Déjate llevar”. Quiero que sepas que de no hallarte, estaría extrañándote. Quiero contarte mis historias “Melinda Gordon” . Quiero que sepas que odio mis post que no hablan de ti. Quiero cambiar eso. Quiero decisión. Quiero que encuentres mis defectos, y sepas contarme. Quiero explicarte que escribo así porque, de no hacerlo, se me acumulan las palabras y se convierten en dolores o asma. Quiero que entiendas que nunca seré la mujer perfecta, porque no tengo intenciones de serlo, ni que lo busques en mí. De ti quiero lo que hay, no lo que habrá, porque eso me lo ganaré step by step. Quiero que me regales el mejor de los besos. Quiero poner cara de odio cuando se te ocurra no dejarme tomarte fotos. Quiero que te rías de ti mismo. Quiero hacerte creer que bailas buenísimo. Quiero pasarme de cursi y echarle la culpa a Disney. Quiero intentar cocinar para ti y que me quede tan mal que más nunca me dejes hacerlo. Quiero que me des un beso en la frente, darte besos en la nariz y que no te arreches cuando te agarre la mano en público. Quiero que sepas que voy a estar aquí como la canción pavosa de Luis Miguel: Incondicional. Quiero dejarte post-it por todos lados. Quiero que negociemos la distracción y la osadía. Mi distracción y mi osadía, de hecho. Y que nunca descubras mi terrible forma de disimular cuando me cubro hasta los dedos y me muerdo el labio inferior: Porque cuando estoy nerviosa me da frío, y se calientan mis labios cuando voy a llorar. Quiero que un día de estos me beses y ya.

viernes, 22 de abril de 2011

Shh

Mi mano en las últimas vértebras de tu espalda y el otro brazo rodeando tu cuello. Desde ese momento -y no sé por cuánto tiempo más- decidí que quería que solo tú me abrazaras. Y quererte así. Tanto. Tan en francés.

martes, 22 de marzo de 2011

Magia.

Quiero quedarme a cuidarte el ratón cada vez que te emborraches, solo a veces. Quiero hacerte saber, con nuestro lenguaje de por medio, que quererte es bien de pinga y mira que te quiero, coño. Y yastá, tú me entiendes fácil. Quiero curarte las heridas que otras te hicieron y cuidarte de heridas próximas. No pretendo cambiarte el mundo, ni los planes perfectos que has soñado, al contrario, prefiero ofrecerte post-it de colores pegados a las paredes con un millón de buenas propuestas: Una para cada día, un beso por cada una. Quiero que no des por hecho que siempre voy a estar ahí pero que tampoco lo dudes. Quiero darte realidad, no inventarte un cuento perfecto de “felices por siempre” porque yo tampoco me lo creo. Quiero estar aquí "con balsas y un millón de velas". Quiero que no nos compremos con regalos, pero tener para ti mil detalles en papel. Quiero caminar contigo de la mano y de vez en cuando bailar contigo un sábado de rumba. Quiero darte un besito en la sien antes de preguntarte qué estás leyendo. Quiero que entiendas que soy podridamente sincera, y me cuesta mucho evitarlo. Quiero aprender a moderar mi cruda manera de decir las cosas, porque sé que lo odias. Quiero regalarte canciones. Quiero, contigo, miradas de reojo, frases cursis y tontas, besos en el cuello, en la espalda, en la nariz, sonrisas de "te veo mañana".

Quiero lo usual, lo diferente, lo tonto, quiero hacerte feliz con grandes dosis de tonterías. Quiero que un día hablemos de frente como los universitarios grandes y maduros que somos, como dos personas grandes que cruzan la calle solos. Quiero hacerte reír y alejar de ti la tristeza, quiero quitarte las dudas, que ignores los peros y poner en su lugar oportunidades. Quiero darte los buenos días y las buenas noches, porque así son los días cuando tú estás: Buenos. Quiero quererte como no he querido a nadie en años. Quiero que sepas que soy la caraja más sencilla y relajada de Caracas, que un helado es mejor regalo que cualquier cartera de 800 Bs.F. Quiero que entiendas que no tengo una cotufa por cerebro. Quiero que veas como miro feo a los motorizados, a la gente que no cruza por el rayado, a los sifrinitos con carro, y a los que se comen la luz. A todo el mundo, básicamente. Quiero darte mil cosas, a tu ritmo, a tu tiempo. Quiero que nos olvidemos de mierdas como "feminismo y machismo". Quiero hacer del tú y yo un nosotros. Quiero que hagas planes por tu cuenta con tus panas, y yo también hacer los míos. Quiero que me respetes siempre. Quiero que me veas bailar. Quiero entenderte, cuidarte, quererte. Quiero ser inocente y creer que con todo lo que te ofrezco y tengo por ofrecerte… te quedarás.


Pero sobre todo, quiero que no tengas que perderme para darte cuenta de que me encontraste…

Cuando te hartes de amores baratos de un rato y carajitas cliché, me llamas... a ver si sigo aquí.