Para hacerte sonreír no inventaría una historia bonita de "amor por siempre" como lo hacen en las películas románticas. No podría convertir tus ojos en un almacén de ilusiones y depositarlas allí sin más. Prefiero dormirme en las esquinas de tu boca y decirte que te quiero como Snape quería a Lily. Tendré valor para explicarte que lo que vive tan cerca del sacrificio, muere cerquita del rencor. Sabré darte un “felices hoy” sin necesidad de prometerte un “felices para siempre”. Porque para hacerte sonreír, seré verdades.
Para hacerte sonreír sería incapaz de mentirte, no podría prometerte sanar las heridas que otras te hicieron. Mis ganas, en cambio, son de cuidarte de heridas próximas. Eso es lo más cerca que alguien -como yo- sabe estar del amor. No llegaré con perfumes de Hugo Boss, noches en restaurantes lujosos, ni aires de grandeza. Sería capaz, en cambio, de ofrecerte mi corazón abierto, lo que tengo y lo que invento, un pedacito de cielo, un pedazo suelo. Para ti, aquí dentro, están todas mis palabras, los besos y las miradas que son, por sí mismas, un millón de promesas. Sería capaz, caballero, de gritarle a Caracas que quiero reír con tu boca, de aprovechar los parabrisas sucios para escribirte cursilerías con los dedos. Porque para hacerte sonreír, seré detalles.
Para hacerte sonreír no necesitaré prometer nada. Procuraría, al contrario, convertirme en el primer no de todos tus fracasos. Te propongo, por qué no, pensar en medios y construir sin remedios mil trenes o mil caminos que nos lleven el uno al otro y ser felices como queramos. Para ti, aquí, está el amor esperando en un sofá. Haría, contigo, un trato para no sentirnos solos, post-it de colores, y no seremos menos que el desastre que somos. Porque para hacerte sonreír, no necesitaré prometer nada.
Para hacerte sonreír evitaría prometerte ser, mutuamente, todo lo que buscamos. De preferir, te prefiero conmigo, adorablemente imperfecto como eres. Para ti, y para que sonrías, seré el chiste interno y los asientos de cine. Seré la cola en Caracas y el olor a playa. Seré las rutinas y los cambios. Seré los detalles, las letras de las canciones, la gramática y las equivocaciones. Seré lo que ninguna de las otras sabe ser: sólo quien soy, sin aparentar nada más. De preferir, señor, le daría mi amor completico con los ojos cerrados. O te diría, porque conoces lo disímil que soy, que te quiero "hací", con todos tus "herrores". Porque para hacerte sonreír, seré diferente.
Para ti, y para que sonrías, te enseñaría que, a veces, la mejor respuesta es la incorrecta. Te daría lágrimas de felicidad y carcajadas cuando haya tristeza. Sus deseos, su alteza, serían… mis desórdenes, sí.
Para ti, estoy aquí, queriendo vivir, bailar, saltar, volar, solo si tú estás acá. Para ti, estoy aquí, esperándote. Para ti, estoy aquí, paciente, sólo para verte sonreír.
Para hacerte sonreír sería incapaz de mentirte, no podría prometerte sanar las heridas que otras te hicieron. Mis ganas, en cambio, son de cuidarte de heridas próximas. Eso es lo más cerca que alguien -como yo- sabe estar del amor. No llegaré con perfumes de Hugo Boss, noches en restaurantes lujosos, ni aires de grandeza. Sería capaz, en cambio, de ofrecerte mi corazón abierto, lo que tengo y lo que invento, un pedacito de cielo, un pedazo suelo. Para ti, aquí dentro, están todas mis palabras, los besos y las miradas que son, por sí mismas, un millón de promesas. Sería capaz, caballero, de gritarle a Caracas que quiero reír con tu boca, de aprovechar los parabrisas sucios para escribirte cursilerías con los dedos. Porque para hacerte sonreír, seré detalles.
Para hacerte sonreír no necesitaré prometer nada. Procuraría, al contrario, convertirme en el primer no de todos tus fracasos. Te propongo, por qué no, pensar en medios y construir sin remedios mil trenes o mil caminos que nos lleven el uno al otro y ser felices como queramos. Para ti, aquí, está el amor esperando en un sofá. Haría, contigo, un trato para no sentirnos solos, post-it de colores, y no seremos menos que el desastre que somos. Porque para hacerte sonreír, no necesitaré prometer nada.
Para hacerte sonreír evitaría prometerte ser, mutuamente, todo lo que buscamos. De preferir, te prefiero conmigo, adorablemente imperfecto como eres. Para ti, y para que sonrías, seré el chiste interno y los asientos de cine. Seré la cola en Caracas y el olor a playa. Seré las rutinas y los cambios. Seré los detalles, las letras de las canciones, la gramática y las equivocaciones. Seré lo que ninguna de las otras sabe ser: sólo quien soy, sin aparentar nada más. De preferir, señor, le daría mi amor completico con los ojos cerrados. O te diría, porque conoces lo disímil que soy, que te quiero "hací", con todos tus "herrores". Porque para hacerte sonreír, seré diferente.
La boca se hizo para sonreír, hablar es un plus.
Para ti, y para que sonrías, te enseñaría que, a veces, la mejor respuesta es la incorrecta. Te daría lágrimas de felicidad y carcajadas cuando haya tristeza. Sus deseos, su alteza, serían… mis desórdenes, sí.
Para ti, estoy aquí, queriendo vivir, bailar, saltar, volar, solo si tú estás acá. Para ti, estoy aquí, esperándote. Para ti, estoy aquí, paciente, sólo para verte sonreír.
Dime, ¿Quieres sonreír conmigo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario