Acabo de encontrar entre mis archivos cuatro posts que escribí y nunca publiqué. Revisando y leyendo con detenimiento, el más reciente lo escribí a finales de mayo, días después de Indeleble. En ese, justo al final, te decía:
«Me gusta pensar, aunque nunca lo sabré, que estamos en paz con esto. Y si de imaginar tu presente se trata, me encanta pensar que estás bien, feliz, tranquilo, que me hiciste caso cuando te dije que creyeras en ti porque lo imposible sólo tarda un poquito más, que le estás echando bolas a lo que te gusta, que recuerdas el apodo y los posts y que sonríes muchísimo todos los días.»
«Me gusta pensar, aunque nunca lo sabré, que estamos en paz con esto. Y si de imaginar tu presente se trata, me encanta pensar que estás bien, feliz, tranquilo, que me hiciste caso cuando te dije que creyeras en ti porque lo imposible sólo tarda un poquito más, que le estás echando bolas a lo que te gusta, que recuerdas el apodo y los posts y que sonríes muchísimo todos los días.»
Todavía tengo flashbacks malísimos de ti (que espero olvidar con el tiempo) pero no me llevo nada malo del tiempo que compartí contigo, a pesar de que las cosas no terminaron como pude haber imaginado alguna vez. C'est la vie, mon amour.
Ahora que sé que sí estamos en paz, me alegra saber que eso que imaginé genuinamente es verdad.
Necesitaba decirtelo.
Cuídate mucho. Un beso gigante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario